A comienzos de 2002 Silvia Bleichmar publicó Dolor País, un trabajo pionero en el abordaje de las consecuencias psíquicas y morales de una década de implementación extrema del modelo neoliberal en Argentina.
Escrito desde la urgencia, con las cacerolas y los muertos de diciembre aún presentes y el 60 por ciento de la población bajo la línea de pobreza, el libro suscitó un impensado éxito editorial que reflejó el interés de parte de la sociedad por comprender sus padecimientos.
Bleichmar murió en agosto del 2007 y ese texto fue posteriormente reeditado con el agregado de una serie de ensayos escritos entre los años 2003 y 2007 bajo el título elegido por la autora: Dolor país y después...
La primera parte del libro surgió de la indignación que le provocó a Bleichmar que, mientras se disparaban los índices de suicidios, medicaciones antidepresivas e infartos, y los sobrantes humanos del sistema hurgaban entre los desperdicios en busca de su sustento, se hablara de manera omnipresente del “riesgo país” soslayando el sufrimiento que implicaba ese estado de las cosas. Frente a la habituación a pensar desde un reduccionismo financiero, ideó la categoría “dolor país” para medir el sufrimiento al que la “insolvencia moral” de las clases dirigentes condenaba diariamente a los argentinos.
La impugnación de la idea que sostiene que en los 90 se impuso el modelo de la corrupción, al entender que “lo que triunfó es un modelo de inmoralidad que se basó en formas perversas de manejo del ingreso y de apropiación de la riqueza nacional”, es el inicio para analizar la debacle económica y ética argentina.
Para Bleichmar, el decenio neoliberal causó una bipartición de la sociedad que provocó la naturalización de la injusticia y la miseria, a través de una “serie de procesos salvajes de deshumanización” que redujeron a los excluidos a una existencia limitada a la supervivencia. Retomando el concepto de “banalidad del mal” que Hannah Arendt aplicó a los métodos racionalizados de dar muerte desconociendo la humanidad del otro, percibe al capitalismo salvaje, al menos como se expresó en Argentina, como su estadio superior. Así como los nazis racionalizaron las formas de matar subordinando la dignidad a la eficiencia económica, en el país, los planes gubernamentales y los directivos de las corporaciones, a través de planillas y computadoras, “repitieron la acción racional de desprenderse del lastre” impasibles a los daños causados a sus víctimas.
La segunda parte, el después de la implosión del modelo neoliberal, reúne textos sobre diversos tópicos entre los que sobresalen el que aborda el derecho de los ex -combatientes de Malvinas a ser separados de los represores e incluidos en el ámbito de los derechos humanos y el que da cuenta de la esclavización voluntaria de millones de personas, al aceptar trabajar en jornadas interminables y mal pagas, ante la disyuntiva de la inclusión cautiva o la exclusión irremediable.
Tras la desesperanza y la pérdida de la noción de conjunto que dejó la década neoliberal, Dolor país y después... es la apuesta de Bleichmar por una recuperación de la dignidad basada en la ética -entendida como reconocimiento de la obligación con el semejante- que permita desterrar la herencia de los noventa.
Nota publicada en la Revista Ñ, 5/01/2008 por Pablo Commisso
Fuente: www.silviableichmar.com
Un espacio virtual para pensar el Collage de nuestra identidad nacional en contacto con las producciones de otros que están en esa búsqueda o que por una cosa u otra, nos aportan en esa tarea.
martes, 31 de mayo de 2011
SILVIA BLEICHMAR: DOLOR PAIS
Publicado por
Alejandra FERREIRO - Psicóloga - Psicoterapeuta Psicoanalítica, Gestáltica y EMDR Experta en Procesos Migratorios - Consultorio en Palermo/Belgrano - Ciudad de Buenos. Aires - Argentina
en
19:18
Etiquetas:
AMARGURA,
CLAVES PARA PENSAR,
ESTRES POST TRAUMATICO,
Historia Reciente,
SILVIA BLEICHMAR
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