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lunes, 8 de agosto de 2011

PODER VIVIR, DESPUES DE SOBREVIVIR

En esta época, hay gente -entre la que me incluyo, junto con el periodista Jorge Lanata a la que nos resulta excesivo a veces el protagonismo que se le sigue dando al tema de la dictadura militar, en especial por parte de el Gobierno actual. Una insistencia que a veces pareció volverse fastidiosa.


Sé que a muchos de los que nos molesta, cuando nos molesta (no siempre) nos molesta tal vez por la misma razón por la que otros no pueden dejar de hablar del tema: porque se trata de un capítulo insoportable, indigerible de nuestra historia


A los que pensamos así, cuando pensamos así, algunos nos dicen:






Estoy de acuerdo, también con ese NUNCA MAS.

¿Hasta que punto es posible para aquellos a los que nos cuesta identificarnos tanto con los militares de la época como con la causa política de muchos de los desaparecidos y ex-desaparecidos (pertenezco a una familia de tradición antiperonista, y no tenía militancia política en esa época, tampoco la tengo ahora,pero tenía la misma edad de quienes militaban, y fui a un colegio secundario estatal en el que desaparecieron alumnas (yo ingresé en el 74,
y la escuela fue intervenida en el 74 y -de nuevo- en el 76) , podría haberme pasado también a mí, si hubiera sido un poquito más jóven, solamente por "portación de ADOLESCENCIA", en mi caso).


Buscando ilustraciones para este post me topé con la tapa del libro de la CONADEP y también  con estos otros iconos posteados por un blogger que
se admite "políticamente incorrecto" y "alguien que alterna momentos de brillantes con momentos de estupidez total"


No sé quién es  (se identifica como Camaleon, lo cual A MI me remite a pensar en el miedo que aún subsiste en la sociedad de decir o hacer en función de lo que se piensa). 


¿Podemos pensar que esta oscilación "entre la brillantez y la estupidez total" de la que Camaleon habla, hable un poco tal vez de muchos de nosotros hasta cierto punto? 


El miedo no es tonto. Me siento incómoda de escribir esto, miedo de ser críticada de que se me acuse de hacerme eco de un discurso de derecha, pero me animo igual, porque seguramente estoy a la derecha y a la izquierda de varios, depende. Cada uno se ubica donde le parece mejor. Y también todos nos vamos moviendo en el espectro posible a medida que maduramos, crecemos, nos vamos dando cuenta de nuevas cuestiones o cambiamos el punto de vista. Lo mejor para todos es que sigamos diciendo lo que pensamos.
Es la única manera de segyur encontrandonos en algún punto más allá de las diferencias.


Si somos un pueblo " que alterna momentos de brillantes con momentos de estupidez total", el tema es seguir tratando de arribar a un auto-concepto, a una posición a mitad de camino entre estos polos, para poder vivir.


"En años de lucha y reflexión, a veces de desesperada reflexión", ex-detenidos-desaparecidos por la Dictadura Militar se preguntan: ¿quiénes sobrevivieron al exterminio? ¿por qué, para qué? 


En este artículo extraído de su sitio web apuntan posibles respuestas que en modo alguno cierran el tema. 


Una oportunidad para que quienes no pasamos por eso en carne y hueso, -lo cual no alcanza para creer que no no nos afecta de todas maneras) podamos ponernos en el lugar de estos conciudadanos y escucharlos tal vez por primera vez. 


A medida que podamos ir verdaderamente sintonizando con esto tan terrible, es que vamos a poder ir dando vuelta las páginas de nuestra historia y escribir nuevas. 


No se trata de escuchar con la cabeza solamente. 


A mi me pasó que al buscar esta información y leerla, me pasó por primera vez algo diferente, como si lo escuchara de verdad por primera vez. Tal vez te sorprenda, pero a mí me pasó esto, y está bueno. 


Si sos de los que sienten fastidio frente a este tema. Fijate, que te pasa.
Si no es ahora, tal vez en otro momento.  


Seguro que de todo esto se va a seguir hablando, mientras siga haciendo falta, por suerte, aunque a veces caiga pesado.

lunes, 6 de junio de 2011

Parricidios Privados y Filicidios Públicos







Fué mientras esperaba el subte que ví en un kiosco la portada de la Revista Barcelona alusiva al nuevo capítulo que se desencadenó recientemente en relación a Los SchoklenderSergio S. con un pañuelo negro en la cabeza, 
en la primera plana.


Tuve que acercarme para poder leer el titular que de lejos, parecia putearlo.


"Hijo de P...laza de Mayo", decía. 

Sergio S., de la noche a la mañana se convirtió en el "negativo" de las madres

Pensé en las dualidades extremas, en los vuelos en picada del Monte Olimpo al infierno del Dante, que se escenifican frecuentemente entre nosotros . 

Pensé en Sergio S. y su pasaje (al acto?) de "hijo regenerado-recuperado" a malversador de fondos públicos en relación al programa Sueños Compartidos y "traidor a sus madres putativas". 



"No soy ni la primera ni la última madre a la que un hijo le hace una cagada", ha dicho Hebe de Bonafini.

Barcelona ironiza: "El odontólogo Barreda: ¿El próximo CEO elegido por Hebe de Bonafini?"

En tanto denuncia de un acto de corrupción debí sentir indignación?
Sin embargo, al escucharlo defenderse sin entusiasmo ni convicción, 
lo que sentí fue PENA. Tal vez porque se dice que el día que estalló el escándalo de la denuncia en su contra, coincide con el aniversario de la ejecución del asesinato de sus padres. Casualidad. Causalidad.



Diego Sehinkman escribió una "sesión" imaginaria de Sergio en el diván quien le espeta al  "analista";


"¿Qué me va decir? ¿Que estoy repitiendo mi historia familiar? ¿Que pude haber hecho negocios turbios con el Estado, como los hizo mi padre? ¿Y que ahora podría estar matando otra vez a una madre, esta vez, simbólicamente?"


Googleando me topo con un texto de un periodista -desconocido para mí- de nombre Claudio Uriarte , que al más puro estilo argentino habría sido objeto tanto de sumo respeto como inocultable desprecio por parte de quienes lo conocieron. Un periodista controvertido y/o contradictorio, que murió a los 48 años aparentemente en forma "absurda", al tropezarse en una escalera (2007):


"...un breve escalofrío. Esta sensación, que Kierkegaard llamó la “sensación del absurdo” y que Freud relacionó con el miedo a la muerte, aparece cuando nos enfrentamos a algo que viola toda lógica y aparece contra toda expectativa..." 
LA EXPERIENCIA ENSEÑA QUE ES MUCHO MÁS LO QUE DESCONOCEMOS QUE LO QUE SABEMOS. TAMBIÉN QUE MUCHAS VECES ES MÁS INTERESANTE EL CAMINO QUE EL DESTINO FINAL Y QUE LO 
VERDADERAMENTE REVOLUCIONARIO EMPIEZA CON UN “¡QUÉ CURIOSO!”.


Uriarte parece haber producido una curiosa reflexión sobre parricidios y filicidios, analizando los casos de los Hermanos Schoklender y del Juez Fraticceli. Cito los párrafos más relevantes en relación a sus "hipótesis 
político-psicológicas":

(...) LA PATRIA EN CUESTION: Las muertes paralelas de Mauricio y Cristina Schoklender y de Natalia Fraticelli no serían crímenes argentinos -asesinatos nacionales-; no serían clásicos de la Patria ni trascenderían el agradable y algo superficial encanto de una simetría narrativa borgeana si no encontraran ecos colectivos más hondos y trágicos en la historia reciente. Ya que el parricidio y el filicidio fueron dos momentos sucesivos e interdependientes de la dialéctica de los años '70: primero, el asesinato de los padres por los hijos (con las guerrillas de ERP y Montoneros); luego, el asesinato de los hijos por los padres (con la dictadura del Proceso de Reorganización Nacional). Irónicamente, esa guerra civil entre generaciones terminó en la eliminación de la figura que en teoría era más fuerte: la del padre. Ya que su despliegue fue una verdadera operación de pinzas: si en un caso el Padre era asesinado por los hijos, en el otro él se autodestruía en su condición de tal, asesinando a quienes representaban el testimonio tangible de ella. La idea de Patria como remitencia trascendental colectiva del vínculo sanguíneo terminó, por consiguiente, en cuestión. Y -como veremos enseguida- también en estos casos se trató de asesinatos en nombre de una Ley perdida, y en contra de una transgresión.


(...)


COARTADAS: La mera relación cronológica de estos hechos debería bastar para demoler los tres mitos principales en que se los ha encerrado, y que se inspiran en una izquierda, una derecha y un presunto centro. El primero, y de la izquierda: que la guerrilla defendía la democracia y los derechos humanos, cuando en realidad despreciaba a la democracia como "burguesa" y "formal" y solamente vindicó los derechos humanos luego de haber sido derrotada. Segundo mito, esta vez de la derecha: que debió reprimir ante la amenaza de ataque al Estado, cuando el verdadero objeto de los golpistas fue destruir un Estado peronista permanentemente puesto en jaque por su propio Poder Sindical y las formaciones especiales. El tercer mito, del presunto centro, es más difícil de liquidar, hasta que se lo contrasta con el pasado de su enunciador. Se trata de la llamada "teoría de los dos demonios", por la cual los '70 habrían sido el resultado irracional de la confrontación entre intolerantes de la izquierda y la derecha. La teoría parece mantenerse, pero sólo hasta que se advierte que los radicales -sus enunciadores- militaban entusiastamente en las filas de la segunda, por lo cual la tesis funciona como mera coartada del enunciador. Quizás los '70 no hayan sido una guerra civil en regla, pero sí al menos su metáfora.




INDICIOS, EVIDENCIA CIRCUNSTANCIAL: La relación entre parricidio privado y filicidio público vuelve a mostrarse por la delatora diagonal psicótica que practica Sergio Schoklender a través de su extraño maridaje con Hebe de Bonafini, por el cual el asesino privado de sus padres y la madre de los militantes públicos asesinados se adoptaron mutuamente, en una relación donde los dos se funden como conciencia moral más alta, trascendentalista y cuasi-fundamentalista de la sociedad. Juntos son dinamita, y eso literalmente. El caso trasciende la mera patología, ya que la posibilidad de ese maridaje incestuoso se encontraba en las bases fundacionales de las Madres de Plaza de Mayo. Las Madres -esas señoras ravioleras y apolíticas convertidas de pronto heroicamente a la más pura militancia antiimperialista- siempre fueron un fenómeno muy interesante, sobre todo si uno partía -para tratar de entenderlas- de la pregunta de porqué no hubo Padres de Plaza de Mayo. Una primera respuesta es que las Madres tuvieron proyección precisamente por ser quienes eran: madres ravioleras, inofensivas y desarmadas señoras gandhianas de Flores y del Conurbano a quienes nadie con la mínima noción del impacto de las acciones en la opinión pública se hubiera atrevido a atacar. Su operación, en otras palabras, era la clásica treta del débil. Sin embargo, y si esto es verídico, la respuesta de fondo a la pregunta por la ausencia de los padres es que las Madres salieron a proteger a sus hijos contra el filicidio consumado por la acción directa, la indiferencia cómplice o la mera mariconería cobarde, machista y "muchachista" de los padres. Al defender a los parricidas contra los filicidas, constituyeron en la práctica un movimiento feminista de izquierda avant la lettre -e ideológicamente un amago de matriarcado-. Las pruebas pueden leerse oblicuamente en su propio discurso, más precisamente en su permanente ambivalencia y en el fondo funcional contradicción ideológica entre la defensa de los derechos humanos de los hijos-militantes y su simultánea reivindicación de la Revolución, que implica negación de la universalidad de los derechos humanos para quienes se considera opresores.


LA PRUEBA POR LA NEGATIVA: Actualmente, esta suerte de paradójica militancia muy contemporánea de lo retrospectivo, donde el principal foco de acción es la busca del dominio de un campo de batalla donde lo que chocan son interpretaciones antagónicas de la memoria social, intenta clonarse a futuro a través de la agrupación Hijos. A primera vista, esto invierte la operación: se trata, después de todo, de los hijos de los desaparecidos, que reclaman conocer el destino de estos últimos. Sin embargo, la operación sigue allí, ya que los padres de esos hijos están muertos, y por lo tanto estos hijos se convierten en sus propios padres. Y el juego a retrospectiva traiciona su actualidad y aún más su apuesta y proyección a futuro: se trata de construir la tradición y antecedentes desde los cuales una cierta idea historicista de futuro parezca históricamente inevitable.




MASCARAS, DISFRACES: La ideología puede deducirse rápidamente de las generaciones: vistos desde una filosofía de la historia ingenuamente progresista -como fue en buena parte el marxismo- el parricidio es de izquierda -por suprimir el pasado- mientras el filicidio es de derecha -por suprimir el futuro-. Naturalmente, esto no es así en los hechos: el austríaco Joerg Haider es más nuevo, joven y moderno que Marx, y los fascismos importantes siempre contaron con el entusiasmo incondicional de los jóvenes; habría que acabar con la superstición historicista de que lo nuevo, por el solo hecho de ser nuevo, es bueno. Sin embargo, la novedad y la juventud revisten de un aura remozada y atrayente a lo anterior. Hoy, con Hijos, los hijos huérfanos de los parricidas relevan a sus abuelos en el culto pagano por la reaparición de los muertos. Que el objetivo sea imposible no invita a abandonar la empresa, sino que, por el contrario -y como en los viejos cuentos de hadas- multiplica su atractivo.




NO HAY DERECHOS: Tras el Proceso, la relación entre filicidio público y privado está aún por aparecer, pero parece inquietantemente próxima en un país donde un joven tiende cada vez más a ser culpable hasta que se demuestre lo contrario. Vale decir que en la Argentina no hay derechos humanos consensuados, sino interpretaciones recortadas de ellos que en el fondo siguen siendo prototipos de aparatos de Estado, que siguen librando larvados conatos de guerra civil entre sí. El caso Fraticelli, dentro de este contexto, parece la traducción privada de la posible multiplicación social de los justicieros y de la justicia por propia mano que defienden medios subversivos de derecha. O sea, del neofascismo que considera recomendable la liquidación del monopolio de la violencia -porque en el fondo desea acabar con el Estado, al que considera demoliberal y corrupto-, y que encuentra un perverso punto de unión con el hiperliberalismo cuando el principio de supervivencia de los más aptos autoriza a un juez a eliminar a su hija sólo por ser deficiente mental.


(...)
La Unidad de Información Financiera (UIF) elevó a la justicia las denuncias contra el ex apoderado de la Asociación Madres de Plaza de Mayo, Sergio Schoklender, por supuesto lavado de dinero con fondos públicos, se informó oficialmente















martes, 31 de mayo de 2011

LAS DECADAS 1960-1970: LA RESPONSABILIDAD DE SANAR LAS HERIDAS



"La proclamada aspiración a un mundo más justo estuvo entrelazada con visiones que se contraponían a estos mismos ideales. Se analiza aquí la presencia de la violencia en la sociedad argentina, los niveles de responsabilidad que le correspondía a las organizaciones político militares y la represión ejercida por los militares sobre el conjunto de la sociedad" (Oscar Terán).


En el sitio web del Canal Encuentro, encuentro este material sugerido por el Gobierno de Cristina Fernandez de Kirchner para trabajar con los alumnos secundarios este tema clave de la historia argentina. Un tema clave en la medida que constituye la contratacara del terrorismo de estado llevado adelante por la la dictadura militar.


He aquí el copete que inaugura las sugerencias para las tareas en clase con los jóvenes:


En los años 60 se gestaron en América Latina numerosas organizaciones de jóvenes que tomaron las armas como forma de acción política. Entender el contexto en el que aparecieron y los motivos que guiaron su acción es fundamental para comprender la política en los años 60 y 70; se debe tener en cuenta, por ejemplo, que en aquel período la violencia era considerada una forma legítima de intervención política... (leer más).
NUNCA MAS A LA VIOLENCIA POLITICA

Con frecuencia el fenómeno de la violencia política se pretende explicar a partir de metáforas naturalistas o teológicas que remiten a una barbarie atávica, o a la figura fantasmal de una voluntad perversa sin causas ni historia, que emerge como la representación absoluta del mal. A contracorriente de esta visión simplificadora, los textos  de "Memorias en conflicto"  ofrecen, desde una diversidad de contextos y de enfoques analíticos, una serie de miradas que nos aproxima a la lógica compleja y perturbadora de las sociedades marcadas por la violencia, enfrentando el reto de analizar el proceso violento, de entender su surgimientos histórico, y de reflexionar sobre una necesaria superación de sus huellas,
se trataría de un esfuerzo multidisciplinario en el que convergen la filosofía, el derecho, la sociología y la estética, para pensar de nuevo el trágico auge de  la violencia política en el mundo contemporáneo (Autores: Jorge Bracamonte, Raynald Belay, Carlos Iván Degregori, Jean Joinville Vacher

Fecha Publicación: 05/2004 Editorial: Universidad del Pacífico)

Cómo describen por su parte los militares argentinos esta parte de nuestra historia?


Veamos un ejemplo de un sitio web denominado Aeromilitaria:
"En la segunda mitad de la década de 1960, la República Argentina se transformó en terreno fértil para que, desde distintos sectores de la política nacional, se desarrollaran las actividades revolucionarias armadas. Si bien se registraron manifestaciones violentas en todo el espectro político argentino, las que más se hicieron notar fueron las provenientes de elementos radicalizados de la izquierda nacional (...) La subversión, tal la designación con la cual se identificaba al fenómeno en su tiempo, fue combatida por las fuerzas armadas y de seguridad aplicando doctrinas y estrategias que comenzaron a desarrollarse en la década de 1960. La campaña antisubversiva se inició en forma inorgánica hacia 1970, alcanzó su mayor desarrollo con su militarización formal a principios de 1975 y concluyó dos años después del golpe militar que derrocó a la presidente María E. Martínez de Perón; aunque en 1989 tuvo un rebrote extemporáneo muy breve. Según las fuentes que se decida consultar, las bajas atribuibles al conflicto fluctúan entre 10.000 y 30.000 personas e incluyen tanto víctimas del terrorismo izquierdista como abatidos y desaparecidos por la represión militar. Si bien originalmente fue un conflicto de corte policial, la campaña fue resuelta militarmente entre 1975 y 1978... (leer más


Leo con curiosidad otro documento del año 1977 "Subversión en el ámbito educativo" y me acuerdo del espíritu que imperaba en mi escuela secundaria (que había sido intervenida por las FFAA el año que yo ingresé a 1er año, con motivo de revueltas ocurridas el año anterior -1973- que había incluído la toma del colegio por parte de las alumnas del Normal, y se decía que varias habían sido detenidas-desaparecidas, yo tenía en ese momento, 12 años, yo no entendía nada de eso y me daba un poco de miedo). Mi papá era un empleado
intermedio pero de cierta jerarquía en una empresa argentina de capitales norteamericanos, y él también vivía asustado, porque le habían dicho en la empresa que "el Ministerio del Interior era Montonero y había solicitado a las empresas listas de los empleados como él". Mi viejo era un profesional antiperonista de clase media con aspiraciones. Vivíamos en 3 ambientes en Almagro, nuestro auto era un Citroen 3CV.Yo escuchaba en la tele desde más chica que en esa época "los guerrilleros" ponían bombas y mataban y secuestraban gente y pedían dinero. Recuerdo que papá tenía miedo de que lo secuestraran por estar en esa lista  a pesar de no tener un mango, por el sólo hecho de trabajar donde trabajaba. Aunque más tarde pude comprender un poco más la historia, personalmente sigo repudiando la violencia política de cualquier signo. Me parece aberrante todo lo ocurrido. Mi padre tuvo miedo en tiempos del peronismo del ´73, y yo tuve miedo luego de llegar Videla en el ´76(aunque aún no sabía que tenía miedo) tan sólo por ser joven. Ser adolescente durante los años de la represión fue terrible incluso para los que nunca militamos en política y "parecía que estábamos viviendo en la estratósfera" "desconociendo" lo que estaba pasando. No hace falta haber estado detenido-desaparecido o tener un familiar policía o militar muerto para saber que fue una realidad muy dura que impactó la subjetividad de TODOS los argentinos, aunque NO en la misma medida. ni de la misma manera en relación a lo vivido.


"El régimen militar comete un doble error; practica el contraterrorismo para combatir la subversión e invoca la existencia de esta como pretexto para perseguir a ciudadanos ajenos a la misma y cuyas actividades legales o sus pensamientos les resultan molestos. Toda víctima de la represión oficial es acusada públicamente de conexiones con la subversión (...) el propósito del gobierno ha sido explicado por el Gral Saint-Jean, interverntor en la provincia de Buenos Aires. "Primero vamos a matar a todos los subversivos, después a los colaboradores, después a los simpatizantes, después a los indiferentes, y por último a los tímidos." (LOS AÑOS CRUELES, Hipólito Solari Yrigoyen)

 Con respecto a los hechos de violencia que generaron víctimas en el bando de los militares que enfrentaban a las organizaciones político militares, y al número de argentinos que murieron en esas acciones, ellas se enumeran en el sitio Memoria Viva cuya voz se presenta como en busca del equilibrio




Volviendo al trabajo propuesto por el Canal Educativo como parte de las actividades escolares, se analiza un texto de Oscar Terán que se llama "La década del 70. La violencia de las ideas" del cuál extraigo, este fragmento:

"...el tratamiento de dicho período se complejiza por la gravidez ético-política de las cuestiones que aquellas décadas contienen y por el hecho de que muchos de quienes pretendemos analizarlas fuimos en diversa medida partícipes de sus acontecimientos. De allí que me considere obligado a explicitar algunas cuestiones ya no sobre el objeto considerado sino sobre la mirada que lo mira
En ella reconozco una subjetividad incapacitada para la estricta “neutralidad” dado que allí conviven inevitablemente un carácter memorístico y una pretensión heurística. Y sin embargo, forma parte de este emprendimiento intelectual tratar de dar sentido a los fenómenos de aquel pasado a partir de los diversos regímenes simbólicos ofertados por la cultura a la que pertenezco, así como tornar trasmisibles estas consideraciones rehuyendo la inefabilidad de la experiencia.  (leer más