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lunes, 14 de noviembre de 2011

Preferimos mantenernos protegidos en nuestras ideas antes que abrir el corazón: Una visión astrologica



EL FALLIDO DE SARMIENTO 
 por Alejandro Lodi

“Todo es doble. Todo tiene sus dos polos. Todo, su par de opuestos.Los semejantes y antagónicos son lo mismo. Los opuestos son idénticos en naturaleza, pero diferentes en grado. Los extremos se tocan. Todas las verdades son semiverdades. Todas las paradojas pueden reconciliarse…”.
El Kybalion.
“El peronismo es tan indispensable como Borges…”.
Beatriz Sarlo.

Nuestra argentina historia testimonia violencia. Una historia de crueldad.

Del canibalismo literal de una noche de 1535 que anota Ulrico Schmidl en su “Viaje al Río de la Plata”[1], pasando por el ensañamiento de las ejecuciones sumarias a los adversarios-enemigos o transgresores morales del siglo XIX[2], al distendido “happy hour” que ofrece su “tabla de fiambres Pedro Eugenio” en un muy moderno resto bar temático de Palermo Hollywood ya en el nuevo milenio. ¿Imaginan un restorán neoyorquino llamado “Saigon” ofreciendo “carnes asadas Napalm” o uno de Berlín llamado “Tercer Reich” ofreciendo su plato “niños envueltos Ana Frank”?

Nuestra historia celebra la muerte. Cubrimos de virtudes patrióticas o revolucionarias atrocidades que conmueven el alma. Nos resulta cómodo el distraído silencio impiadoso o el orgulloso grito sagrado que nos inmuniza de la compasión. El discernimiento queda velado por la pasión épica. Preferimos mantenernos protegidos en nuestras ideas antes que abrir el corazón. Confrontar acorazados en nuestras afectivizadas creencias antes que exponerlas al transformador contacto con la experiencia del otro. De un modo paradojal, con Libra ascendiendo tememos a lo creativo del vínculo.
 (leer el post completo)

miércoles, 8 de junio de 2011

ARGENTINIDAD MAS ALLA DE LA GENERAL PAZ

El historiador estadounidense Nicolás Shumway sostiene una tesis muy interesante en su libro La invención de la Argentina. Considera que nuestro país se erigió desde una mentalidad divisoria, una mitología de la exclusión, creada por intelectuales locales en el siglo XIX, que encarnizaron sus proyectos y su idea de nación a través de ficciones orientadores, es decir, construcciones de sentido “tan artificiales como ficciones literarias”, que sirven para dar un sentido de pertenencia y de destino común.


Y lo ejemplifica con una metáfora elocuente: La Argentina es una casa dividida contra sí misma..."

Lo que expone Shumway tiene tal veracidad que en cualquier intento de abordar la identidad nacional se sigue cayendo en la misma trampa reductora, a pesar de ser concientes de sus limitaciones y dogmatismos. Y ese tropezón con la misma piedra se reproduce por la fuerza de esa visión unitaria que nos interpela y nos constituye como argentinos.


De hecho, este análisis puede caer, contra su voluntad, en abordajes mutilantes. Luchar, por ejemplo, para dar cuenta de la diversidad local y no caer en tipificaciones y conclusiones capitalinas -y peor- porteñas, es un reto que pone a prueba nuestra propia subjetividad. Y el mejor aliado que encontramos para enfrentarlo es el pensamiento complejo desarrollado por Edgar Morin  (leer más en HIPERCOMPLEJIDAD ARGENTINA). 



lunes, 6 de junio de 2011

Parricidios Privados y Filicidios Públicos







Fué mientras esperaba el subte que ví en un kiosco la portada de la Revista Barcelona alusiva al nuevo capítulo que se desencadenó recientemente en relación a Los SchoklenderSergio S. con un pañuelo negro en la cabeza, 
en la primera plana.


Tuve que acercarme para poder leer el titular que de lejos, parecia putearlo.


"Hijo de P...laza de Mayo", decía. 

Sergio S., de la noche a la mañana se convirtió en el "negativo" de las madres

Pensé en las dualidades extremas, en los vuelos en picada del Monte Olimpo al infierno del Dante, que se escenifican frecuentemente entre nosotros . 

Pensé en Sergio S. y su pasaje (al acto?) de "hijo regenerado-recuperado" a malversador de fondos públicos en relación al programa Sueños Compartidos y "traidor a sus madres putativas". 



"No soy ni la primera ni la última madre a la que un hijo le hace una cagada", ha dicho Hebe de Bonafini.

Barcelona ironiza: "El odontólogo Barreda: ¿El próximo CEO elegido por Hebe de Bonafini?"

En tanto denuncia de un acto de corrupción debí sentir indignación?
Sin embargo, al escucharlo defenderse sin entusiasmo ni convicción, 
lo que sentí fue PENA. Tal vez porque se dice que el día que estalló el escándalo de la denuncia en su contra, coincide con el aniversario de la ejecución del asesinato de sus padres. Casualidad. Causalidad.



Diego Sehinkman escribió una "sesión" imaginaria de Sergio en el diván quien le espeta al  "analista";


"¿Qué me va decir? ¿Que estoy repitiendo mi historia familiar? ¿Que pude haber hecho negocios turbios con el Estado, como los hizo mi padre? ¿Y que ahora podría estar matando otra vez a una madre, esta vez, simbólicamente?"


Googleando me topo con un texto de un periodista -desconocido para mí- de nombre Claudio Uriarte , que al más puro estilo argentino habría sido objeto tanto de sumo respeto como inocultable desprecio por parte de quienes lo conocieron. Un periodista controvertido y/o contradictorio, que murió a los 48 años aparentemente en forma "absurda", al tropezarse en una escalera (2007):


"...un breve escalofrío. Esta sensación, que Kierkegaard llamó la “sensación del absurdo” y que Freud relacionó con el miedo a la muerte, aparece cuando nos enfrentamos a algo que viola toda lógica y aparece contra toda expectativa..." 
LA EXPERIENCIA ENSEÑA QUE ES MUCHO MÁS LO QUE DESCONOCEMOS QUE LO QUE SABEMOS. TAMBIÉN QUE MUCHAS VECES ES MÁS INTERESANTE EL CAMINO QUE EL DESTINO FINAL Y QUE LO 
VERDADERAMENTE REVOLUCIONARIO EMPIEZA CON UN “¡QUÉ CURIOSO!”.


Uriarte parece haber producido una curiosa reflexión sobre parricidios y filicidios, analizando los casos de los Hermanos Schoklender y del Juez Fraticceli. Cito los párrafos más relevantes en relación a sus "hipótesis 
político-psicológicas":

(...) LA PATRIA EN CUESTION: Las muertes paralelas de Mauricio y Cristina Schoklender y de Natalia Fraticelli no serían crímenes argentinos -asesinatos nacionales-; no serían clásicos de la Patria ni trascenderían el agradable y algo superficial encanto de una simetría narrativa borgeana si no encontraran ecos colectivos más hondos y trágicos en la historia reciente. Ya que el parricidio y el filicidio fueron dos momentos sucesivos e interdependientes de la dialéctica de los años '70: primero, el asesinato de los padres por los hijos (con las guerrillas de ERP y Montoneros); luego, el asesinato de los hijos por los padres (con la dictadura del Proceso de Reorganización Nacional). Irónicamente, esa guerra civil entre generaciones terminó en la eliminación de la figura que en teoría era más fuerte: la del padre. Ya que su despliegue fue una verdadera operación de pinzas: si en un caso el Padre era asesinado por los hijos, en el otro él se autodestruía en su condición de tal, asesinando a quienes representaban el testimonio tangible de ella. La idea de Patria como remitencia trascendental colectiva del vínculo sanguíneo terminó, por consiguiente, en cuestión. Y -como veremos enseguida- también en estos casos se trató de asesinatos en nombre de una Ley perdida, y en contra de una transgresión.


(...)


COARTADAS: La mera relación cronológica de estos hechos debería bastar para demoler los tres mitos principales en que se los ha encerrado, y que se inspiran en una izquierda, una derecha y un presunto centro. El primero, y de la izquierda: que la guerrilla defendía la democracia y los derechos humanos, cuando en realidad despreciaba a la democracia como "burguesa" y "formal" y solamente vindicó los derechos humanos luego de haber sido derrotada. Segundo mito, esta vez de la derecha: que debió reprimir ante la amenaza de ataque al Estado, cuando el verdadero objeto de los golpistas fue destruir un Estado peronista permanentemente puesto en jaque por su propio Poder Sindical y las formaciones especiales. El tercer mito, del presunto centro, es más difícil de liquidar, hasta que se lo contrasta con el pasado de su enunciador. Se trata de la llamada "teoría de los dos demonios", por la cual los '70 habrían sido el resultado irracional de la confrontación entre intolerantes de la izquierda y la derecha. La teoría parece mantenerse, pero sólo hasta que se advierte que los radicales -sus enunciadores- militaban entusiastamente en las filas de la segunda, por lo cual la tesis funciona como mera coartada del enunciador. Quizás los '70 no hayan sido una guerra civil en regla, pero sí al menos su metáfora.




INDICIOS, EVIDENCIA CIRCUNSTANCIAL: La relación entre parricidio privado y filicidio público vuelve a mostrarse por la delatora diagonal psicótica que practica Sergio Schoklender a través de su extraño maridaje con Hebe de Bonafini, por el cual el asesino privado de sus padres y la madre de los militantes públicos asesinados se adoptaron mutuamente, en una relación donde los dos se funden como conciencia moral más alta, trascendentalista y cuasi-fundamentalista de la sociedad. Juntos son dinamita, y eso literalmente. El caso trasciende la mera patología, ya que la posibilidad de ese maridaje incestuoso se encontraba en las bases fundacionales de las Madres de Plaza de Mayo. Las Madres -esas señoras ravioleras y apolíticas convertidas de pronto heroicamente a la más pura militancia antiimperialista- siempre fueron un fenómeno muy interesante, sobre todo si uno partía -para tratar de entenderlas- de la pregunta de porqué no hubo Padres de Plaza de Mayo. Una primera respuesta es que las Madres tuvieron proyección precisamente por ser quienes eran: madres ravioleras, inofensivas y desarmadas señoras gandhianas de Flores y del Conurbano a quienes nadie con la mínima noción del impacto de las acciones en la opinión pública se hubiera atrevido a atacar. Su operación, en otras palabras, era la clásica treta del débil. Sin embargo, y si esto es verídico, la respuesta de fondo a la pregunta por la ausencia de los padres es que las Madres salieron a proteger a sus hijos contra el filicidio consumado por la acción directa, la indiferencia cómplice o la mera mariconería cobarde, machista y "muchachista" de los padres. Al defender a los parricidas contra los filicidas, constituyeron en la práctica un movimiento feminista de izquierda avant la lettre -e ideológicamente un amago de matriarcado-. Las pruebas pueden leerse oblicuamente en su propio discurso, más precisamente en su permanente ambivalencia y en el fondo funcional contradicción ideológica entre la defensa de los derechos humanos de los hijos-militantes y su simultánea reivindicación de la Revolución, que implica negación de la universalidad de los derechos humanos para quienes se considera opresores.


LA PRUEBA POR LA NEGATIVA: Actualmente, esta suerte de paradójica militancia muy contemporánea de lo retrospectivo, donde el principal foco de acción es la busca del dominio de un campo de batalla donde lo que chocan son interpretaciones antagónicas de la memoria social, intenta clonarse a futuro a través de la agrupación Hijos. A primera vista, esto invierte la operación: se trata, después de todo, de los hijos de los desaparecidos, que reclaman conocer el destino de estos últimos. Sin embargo, la operación sigue allí, ya que los padres de esos hijos están muertos, y por lo tanto estos hijos se convierten en sus propios padres. Y el juego a retrospectiva traiciona su actualidad y aún más su apuesta y proyección a futuro: se trata de construir la tradición y antecedentes desde los cuales una cierta idea historicista de futuro parezca históricamente inevitable.




MASCARAS, DISFRACES: La ideología puede deducirse rápidamente de las generaciones: vistos desde una filosofía de la historia ingenuamente progresista -como fue en buena parte el marxismo- el parricidio es de izquierda -por suprimir el pasado- mientras el filicidio es de derecha -por suprimir el futuro-. Naturalmente, esto no es así en los hechos: el austríaco Joerg Haider es más nuevo, joven y moderno que Marx, y los fascismos importantes siempre contaron con el entusiasmo incondicional de los jóvenes; habría que acabar con la superstición historicista de que lo nuevo, por el solo hecho de ser nuevo, es bueno. Sin embargo, la novedad y la juventud revisten de un aura remozada y atrayente a lo anterior. Hoy, con Hijos, los hijos huérfanos de los parricidas relevan a sus abuelos en el culto pagano por la reaparición de los muertos. Que el objetivo sea imposible no invita a abandonar la empresa, sino que, por el contrario -y como en los viejos cuentos de hadas- multiplica su atractivo.




NO HAY DERECHOS: Tras el Proceso, la relación entre filicidio público y privado está aún por aparecer, pero parece inquietantemente próxima en un país donde un joven tiende cada vez más a ser culpable hasta que se demuestre lo contrario. Vale decir que en la Argentina no hay derechos humanos consensuados, sino interpretaciones recortadas de ellos que en el fondo siguen siendo prototipos de aparatos de Estado, que siguen librando larvados conatos de guerra civil entre sí. El caso Fraticelli, dentro de este contexto, parece la traducción privada de la posible multiplicación social de los justicieros y de la justicia por propia mano que defienden medios subversivos de derecha. O sea, del neofascismo que considera recomendable la liquidación del monopolio de la violencia -porque en el fondo desea acabar con el Estado, al que considera demoliberal y corrupto-, y que encuentra un perverso punto de unión con el hiperliberalismo cuando el principio de supervivencia de los más aptos autoriza a un juez a eliminar a su hija sólo por ser deficiente mental.


(...)
La Unidad de Información Financiera (UIF) elevó a la justicia las denuncias contra el ex apoderado de la Asociación Madres de Plaza de Mayo, Sergio Schoklender, por supuesto lavado de dinero con fondos públicos, se informó oficialmente















domingo, 5 de junio de 2011

El fútbol como pasión

Por Carlos Fausto, sociólogo (México)


Sin lugar a dudas el fútbol es el deporte más popular del mundo. Así lo dictan el consumo de masas, la práctica colectiva de esta actividad entre niños, jóvenes y adultos; así como las ganancias millonarias que representa la comercialización del balompié.
La crítica general de este juego se concentra en el carácter alienante del mismo. Sin embargo, es conocido que la pasión por el balón ha encontrado fanáticos, incluso en aquellos intelectuales representantes de culturas o periodos enteros de pensamiento crítico. Albert Camus, por ejemplo, quien fue férreo portero de fútbol en su juventud, declaró: "Todo cuanto sé con mayor certeza sobre la moral y las obligaciones de los hombres, al fútbol se lo debo". Por su parte, Edgar Morin, filósofo francés, agregó: "No veo el fútbol como una forma de alienación moderna, lo siento más bien como una poesía colectiva".
 (leer más)


martes, 31 de mayo de 2011

Ciudadanos en estado de "estrés post traumático"

EL BALANCE de CQC a 25 años de DEMOCRACIA


El video comienza con una enumeración de tipo Memorabilia del año 83, lo cuál sirve para sintonizar con la época, y va orientando al televidente mediante el "humor" a ubicarse en la lógica de lo que "ha cambiado o no ha cambiado desde el año 83". 


La segunda parte del informe (luego del caldeamiento previo del televidente, ubicado en tiempo, espacio y memoria emotiva a traves del humor, introduce el acápite: "Las frases de la democracia", que culmina con la pregunta -que entiendo está bueno mantengamos vigente-: Podemos hacer la democracia un poquito MEJOR (cada vez mejor)?




La velocidad con que transcurren las imágenes que remiten a distintas evocaciones en el informe, transcurre de manera tan vertiginosa -o así me parece a mí- cuando lo veo, que cada cosa me resulta impactante, y los contenidos se me van "atragantando" lo cual me da la sensación de que bloqueara mi "procesamiento" y mi capacidad de pensar. El bloqueo al procesar contenidos de la vida, se produce tanto al momento de vivenciar las situaciones conflictivas o traumáticas, como al momento de evocarlas. En el presente el tiempo subjetivo parece ir cada vez más rápido, y los eventos también. Se produce un círculo de retroalimentación negativa, entre lo que sucede en tanto traumático, y la velocidad con la que se siguen sucediendo nuevos eventos que no se terminan de "digerir".


¿Podría decirse que a nivel colectivo, en tanto pertecientes a una misma sociedad y cultura, y en la medida en que venimos atravesando desde allá lejos y hace tiempo muchos sucesos traumáticos de distinta índole, los argentinos estamos padeciendo en alguna medida, en algún plano de nuestra existencia como ciudadanos, un cuadro de estrés post-traumático?


Veamos la descripción que hace de este Trastorno el DMS-IV:




Criterios para el diagnóstico de
Trastorno por estrés postraumático


A. La persona ha estado expuesta a un acontecimiento traumático en el que han existido 1 y 2:
1. la persona ha experimentado, presenciado o le han explicado uno (o más) acontecimientos caracterizados por muertes o amenazas para su integridad física o la de los demás.
2. la persona ha respondido con un temor, una desesperanza o un horror intensos. Nota: En los niños estas respuestas pueden expresarse en comportamientos desestructurados o agitados
B. El acontecimiento traumático es reexperimentado persistentemente a través de una (o más) de las siguientes formas:
1. recuerdos del acontecimiento recurrentes e intrusos que provocan malestar y en los que se incluyen imágenes, pensamientos o percepciones. Nota: En los niños pequeños esto puede expresarse en juegos repetitivos donde aparecen temas o aspectos característicos del trauma
2. sueños de carácter recurrente sobre el acontecimiento, que producen malestar. Nota: En los niños puede haber sueños terroríficos de contenido irreconocible
3. el individuo actúa o tiene la sensación de que el acontecimiento traumático está ocurriendo (se incluye la sensación de estar reviviendo la experiencia, ilusiones, alucinaciones y episodios disociativos de flashback, incluso los que aparecen al despertarse o al intoxicarse). Nota: Los niños pequeños pueden reescenificar el acontecimiento traumático específico
4. malestar psicológico intenso al exponerse a estímulos internos o externos que simbolizan o recuerdan un aspecto del acontecimiento traumático
5. respuestas fisiológicas al exponerse a estímulos internos o externos que simbolizan o recuerdan un aspecto del acontecimiento traumático
C. Evitación persistente de estímulos asociados al trauma y embotamiento de la reactividad general del individuo (ausente antes del trauma), tal y como indican tres (o más) de los siguientes síntomas:
1. esfuerzos para evitar pensamientos, sentimientos o conversaciones sobre el suceso traumático
2. esfuerzos para evitar actividades, lugares o personas que motivan recuerdos del trauma
3. incapacidad para recordar un aspecto importante del trauma
4. reducción acusada del interés o la participación en actividades significativas
5. sensación de desapego o enajenación frente a los demás
6. restricción de la vida afectiva (p. ej., incapacidad para tener sentimientos de amor)
7. sensación de un futuro desolador (p. ej., no espera obtener un empleo, casarse, formar una familia o, en definitiva, llevar una vida normal)
D. Síntomas persistentes de aumento de la activación (arousal) (ausente antes del trauma), tal y como indican dos (o más) de los siguientes síntomas:
1. dificultades para conciliar o mantener el sueño
2. irritabilidad o ataques de ira
3. dificultades para concentrarse
4. hipervigilancia
5. respuestas exageradas de sobresalto
E. Estas alteraciones (síntomas de los Criterios B, C y D) se prolongan más de 1 mes.
F. Estas alteraciones provocan malestar clínico significativo o deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad del individuo.
Especificar si:
Agudo: si los síntomas duran menos de 3 meses
Crónico: si los síntomas duran 3 meses o más.
Especificar si:
De inicio demorado: entre el acontecimiento traumático y el inicio de los síntomas han pasado como mínimo 6 meses.




El oxímoron entre lo más bajo y lo más alto de las representaciones que insisten como predominantes en la construcción de la identidad argentina (unión de lo mas excelso y valorado con lo más disfuncional y descalificado) podrían ser consecuencia en parte del estrés post traumático.


Desde cuando arrastramos estás imágenes contradictorais acerca de nuestra nacionalidad ?


En oportunidad de la conmemoración del quinto centenario del descubrimiento de América, se produjeron muchas reflexiones en torno al impacto del choque de culturas que aún afectaría el desarrollo de los países latinoamericanos y la consolidación de identidades nacionales "más auténticas" como así tambien de la estabilización y madurez de los procesos democráticos. 


Uno de los obstáculos que más parece insistir por doquier es la cuestión de los dualismos aparentemente irresolubles que nos conducen a impasses sistemáticos en tantos niveles: una de las hipótesis es que la primer situación traumática en el corazón del nudo de los dualismos que nos tienen atrapados ha sido el choque de culturas del nuevo y el viejo mundo.



Volviendo al tema del oxímoron y el tema de la identidad argentina: Un oxímoron es una figura retórica que permite ir más allá de una simple contradicción a través de una metáfora para producir una suerte de síntesis aparentemente imposible desde el punto de vista racional, pero que da cuenta de un nivel de realidad y posibilidad que tiene que ver con lo más altamente individual y creativo (siempre y cuando los polos, se integren creativamente, es decir, logren ir más allá de la lucha de opuestos). 



EL LABERINTO
poema de Jorge Luis Borges


Zeus no podría desatar las redes

de piedra que me cercan. He olvidado

los hombres que antes fui; sigo el odiado

camino de monótonas paredes

que es mi destino. Rectas galerías

que se curvan en círculos secretos

al cabo de los años. Parapetos

que ha agrietado la usura de los días.

En el pálido polvo he descifrado

rastros que temo. El aire me ha traído

en las cóncavas tardes un bramido

o el eco de un bramido desolador.
Sé que en la sombra hay Otro, cuya suerte
es fatigar las largas soledades
que tejen y destejen este Hades
y ansiar mi sangre y devorar mi muerte.
Nos buscamos los dos. Ojala fuera
éste el último día de la espera.



Jorge Luis Borges vivió fascinado por los laberintos... El laberinto borgeano es un sincretismo de lo apocalíptico (maraña caótica sin sentido) y de una profunda esperanza (la eventual revelación de la palabra). El laberinto borgeano simboliza el proceso transformador de la experiencia humana donde el viajero constantemente se enfrenta a la destrucción, pero tambien a la creación de sí mismo. 



Pero entre todos los posibles laberintos, el que mas fascinó a Borges fue el laberinto del tiempo.
Soy el que pese a tan ilustres modos
De errar no ha descifrado el laberinto
Singular y plural, arduo y distinto
Del tiempo que es de uno y es de
Todos. Soy el que es nadie el que no fue una espada
En la guerra, soy eco, olvido, nada.


Jorge Luis Borges, Soy 




Apéndice de lectura acerca del Quinto Centenario:
UNIVERSIDAD NACIONAL DE ROSARIO Facultad de Humanidades y Artes
(Argentina) Jornada de Reflexiones sobre el V Centenario del Descubriemiento de América



domingo, 29 de mayo de 2011

GRAN HERMANO y LA ARGENTINIDAD


La participación de Christian U marcará un antes y un después en la historia del formato en Argentina. Trato de hacer un análisis desde el juego que como tal es una estructura compuesta de unas reglas que conducen ciertas prácticas. El punto es que este jugador es el único hasta ahora de todas las ediciones que ha comprendido el funcionamiento del dispositivo en toda su dimensión.

Entendió lo que hasta ahora nunca nadie había logrado entender y es que parte de la estrategia del juego es "conducir conductas" lo que llamo gubernamentalidad, tanto adentro como afuera. Muchos lo dan como ganador del juego.

Ahora bien desde la lógica de la argentinidad, podemos hacer el siguiente análisis: (leer más

Todo o Nada: La nadería de la argentinidad ("La Patria es un invento")


En varias peliculas de Aristarain, la cuestion de la patria, la nostalgia y exilio figuran prominentemente. 
(leer los comentarios)

jueves, 26 de mayo de 2011

Página 12: Ser Argentinos es una piedra en el zapato.

Sacarse los zapatos

Por Sandra Russo
Desde que tengo uso de razón me aprietan los zapatos.
Ser argentino es como haberse comprado zapatos nuevos. Duros y en punta. Ideales para que a una la pasen a buscar en auto y la depositen en un cine o en un restaurante, pero fatales si el programa es caminar sin rumbo fijo. Ser argentino es caminar sin rumbo fijo, pero con zapatos nuevos. Ser argentino es una piedra en el zapato. Una molestia permanente que no nos deja concentrar en el paisaje, ni en el día extraordinario que acaso nos ha tocado en suerte, ni en esa callecita tentadora, ese pasaje de nombre raro que no figura en la Guía Peuser. La Argentina es un pasaje que no figura en la Guía Peuser. Una curiosidad geográfica, política y social, una sorpresa cultural, un desconcierto fenomenal a la hora de atajar el talento. El talento argentino chorrea a borbotones y es malo y es bueno. Es bueno porque es mucho y de tanto que es, se sale de cauce. Por eso mismo es malo. Porque termina desaprovechado y porque, por si eso fuera poco, como solían decir los talentosos vendedores ambulantes, encima está sobreestimado: es mucho pero creemos que es muchísimo. Ser argentino es arreglarse con poco y tener grandes ideas. Y no poder llevarlas jamás a cabo. Es estar en el medio del río y no ver una luz, como los uruguayos, que según Jorge Drexler cantó en la entrega del Oscar, creen haber visto esa luz al otro lado. Los argentinos no vemos lucecitas. Vemos estrellas fugaces. Somos de encandilarnos. De enceguecernos. De llevarnos todo por delante. Las lucecitas siempre nos parecen poca cosa. Los argentinos tenemos grandes expectativas. Tantos climas y tantas esperanzas. Y la realidad nos torea y lo que hay es menos, siempre menos de lo que hemos soñado. Ser argentino es haberse desilusionado. Es haber creído que estábamos para el campeonato. No se puede creer cuando nos eliminan en cuartos de finales. ¿No éramos los mejores? Pareciera que no. Pareciera que prometíamos. Como antes, como hace tanto, como cuando no habíamos nacido, pero el granero del mundo pintaba para potencia. Y mirá lo que quedó. Pendejos cartoneando. Pendejos haciendo malabares. En los semáforos, ellos hacen que saben tirar las pelotitas como si fueran del Sarrasany. Pero las pelotitas se les caen y dan pena, y algunos ni los miran, pero otros les ponen la moneda de veinticinco centavos en la mano precisamente porque las pelotitas se les caen, porque no son payasos, porque te parte en dos el patetismo de la gracia mal hecha. El papelón por veinticinco, ¿quiere que se lo haga de nuevo? Cuando corte el semáforo, ellos van a volver a hacer lo que saben. Qué van a saber, si tienen siete años. Ser argentino es quedarse pensando en ese chico y también es olvidarse. Es tener memoria del horror y desmemoria. Es tener conciencia de que hoy no se chupan a nadie por pintar una pared pero putean porque cortan una calle. Es vivir con la soga al cuello porque nunca, nunca en estos años se logró exterminar el bicho autoritario. Ese bicho que nos sale de adentro, del intestino del país, esa bacteria comecarne que no mata ideas pero mata gente. Acribillada o de hambre. Ser argentino es no haber terminado de sacarse la faja. Vivir fajado para no decir todo lo que uno piensa. Ser argentino es no querer escuchar la verdad cruda. Es apenas aceptar la verdad razonable. Es desnudarse a medias, dejarse los zoquetes puestos en una noche de frenesí. Ser ridículo. Eso es ser argentino. Capitanes Beto con fotos de Gardel rumbo al espacio. Es estar orgullosos de Ginóbili (de Manu) porque triunfa en EE.UU. y repetir como pelotudos que inventamos el colectivo, el dulce de leche y las huellas digitales. Es ser poquita cosa pero con una soberbia obesa. Ser argentino es andar con zapatos nuevos como la democracia que ya anda por la mediana edad y sin embargo parece una quinceañera atolondrada que en cualquier momento vendrá a decirnos que quedó embarazada. ¿De qué estará embarazada esta democracia nuestra? ¿Qué parirá? ¿Un mañana más amable para la mayoría o un monstruo que la devore?
Ser argentino es haberse comprado zapatos nuevos y salir a caminar sin rumbo fijo. Es maldecir esta naturaleza de comprador compulsivo. Es hacer facha con los zapatos nuevos cuando lo único que NOS haría felices sería olvidarnos que tenemos pies, y andar ligeros, cómodos, reconciliados con el modesto piso que pisamos.
Ser argentino es pedir lo imposible, ser realistas.